Los implantes mamarios son una solución que, más allá de su fin estético, en muchas ocasiones contribuyen al bienestar y a la calidad de vida de muchas mujeres.

Pero, para que esto sea así, es necesario escoger el tipo de implante de mama correcto, según las características innatas de cada pecho y las necesidades individuales.

En este artículo explicaremos todos los tipos de implantes de pecho que existen y sus características, una clasificación que todo profesional de la medicina estética debe conocer para guiar adecuadamente a sus pacientes.

Criterios de clasificación de los implantes de mamas

Los implantes de mamas se clasifican según 4 criterios que configuran su apariencia estética final:

  • Forma: el implante puede ser redondo, anatómico (forma de gota) o ergonómico. Cada forma determina la apariencia resultante y se ajusta a objetivos estéticos y anatómicos concretos.
  • Superficie: los implantes pueden tener superficie lisa o texturizada. La textura influye en la integración con el tejido y en la prevención de posibles complicaciones.
  • Tipo de relleno: el contenido interno suele ser gel de silicona o solución salina. Existen versiones de gel más ligero, como B-Lite.
  • Proyección: hace referencia a cuánto sobresale el implante respecto al tórax. Los perfiles pueden ser bajo, medio o alto y determinan el volumen visual.

Debido a la variedad de características, la selección del implante debe ser individualizada para cada persona.

Pero, para ello, es necesario conocer cómo es cada tipo de implante de pecho y en qué casos suelen elegirse.

Tipos de implantes de pecho y características

Según los criterios anteriores, existen hasta 8 tipos de implantes mamarios, con características funcionales y estética muy específicas:

1. Redondos

Los implantes redondos se caracterizan por ofrecer volumen uniforme en toda la mama, aunque su efecto «push-up» es mayor en la parte superior del pecho.

Son idóneos para quienes buscan mucho realce y un escote marcado, aunque en pacientes con poco tejido mamario el resultado puede ser poco natural.
Generalmente, la intervención es sencilla y el riesgo de complicaciones, bajo, aunque existe mayor visibilidad de arrugas si la piel es muy fina.

2. Anatómicos

Los anatómicos o en «lágrima» dotan de más volumen al pecho en su polo inferior, para imitar la forma natural de la mama.

Por esto mismo, su apariencia es muy discreta y son la primera opción en los casos de reconstrucción mamaria tras una cirugía oncológica.

Su manipulación durante la intervención es más delicada y pueden requerir superficie rugosa para una mejor fijación, pero la tasa de satisfacción y adaptación es muy alta.

3. Ergonómicos

Están hechos de un gel interno de silicona muy blando que hace que el implante cambie ligeramente de forma según el movimiento.

Están indicados para personas con estilos de vida activos, aunque su elección requiere de un estudio personalizado en el que se determine si la forma y firmeza del pecho natural son adecuados (las asimetrías anatómicas pueden limitar el resultado natural).

Una vez confirmada la posibilidad de intervención, el riesgo de complicaciones es bajo. Además, un beneficio añadido de los ergonómicos es que, al ser técnicamente redondos, eliminan el riesgo de deformidad si se rotan dentro del pecho, algo que sí puede ocurrir con los anatómicos.

4. Gel de silicona

El gel cohesivo de silicona es el material más utilizado y el que mejores resultados estéticos ofrece, porque proporciona una textura y consistencia muy similares a la de la mama natural.

A ello se suma el beneficio de que el riesgo de rotura es muy bajo y, en caso de producirse, el gel permanece compacto, evitando fugas.

Por contrapartida, es obligatoria su revisión periódica mediante ecografía o resonancia magnética.

5. Solución salina

Los implantes de pecho que están rellenos de suero fisiológico son los más fáciles de detectar en caso de rotura porque la mama pierde volumen muy rápido.

Debido a su fragilidad, tienen un coste menor a otros implantes de diferentes materiales. Además, no supone ningún riesgo para la salud si se produce fuga: el cuerpo reabsorbe la solución.

Un importante inconveniente es que producen arrugas y pliegues visibles, lo que repercute en un aspecto menos estético.

Hoy en día apenas se utiliza y solo se recomiendan en muy casos puntuales (personas con alergia conocida a la silicona).

6. B-Lite de bajo peso

Los implantes de mama realizados con este material pesan hasta un 30% menos que un implante estándar para el mismo volumen.

De ahí que sean la alternativa para personas con piel poco elástica, mamas grandes o en segundas intervenciones, donde es prioritario reducir peso del relleno para evitar la caída prematura del pecho.

Su resultado estético es equivalente al de los implantes convencionales, pero minimizan la presión sobre tejidos y presentan menores tasas de complicaciones a largo plazo.

7. Superficie lisa

Al no presentar irregularidades en su superficie son muy fáciles de insertar y minimizan la fricción durante la intervención.

También son menos propensos a acumular bacterias, si bien tienen más riesgo de desplazarse o movilizarse.

Para evitarlo, es importante que el tejido circundante cicatrice correctamente, pues es lo que contribuirá a fijar el implante en su lugar.

Su uso es frecuente en implantes redondos y en procedimientos poco invasivos. Por ejemplo, en pacientes con buena cantidad de tejido mamario propio.

8. Superficie texturizada

Los implantes mamarios con superficie rugosa o texturizada se diseñaron para anclarse mejor al tejido y reducir el riesgo de contractura capsular (endurecimiento de la prótesis).

También ayuda a evitar la rotación del implante, especialmente en los de forma anatómica.

Son muy habituales para casos de reconstrucción mamaria, en pacientes con mamas poco desarrolladas o en situaciones donde se prevea riesgo aumentado de la mencionada contractura.

También se emplean cuando se van a usar implantes anatómicos, ya que necesitan fijarse al tejido para que no giren.

Factores para elegir el mejor tipo de implante mamario para cada paciente

A pesar de la gran variedad de implantes que existen para el pecho, ninguno de ellos es mejor por sí mismo, sino que siempre existirá uno más adecuado que otro para cada persona y circunstancia.

En este sentido, los principales factores que se tienen en cuenta para designar el mejor implante de mama para cada paciente, son los siguientes:

Forma y tamaño deseado

El primer aspecto es el objetivo estético: si se busca naturalidad, es preferible el anatómico o el ergonómico; si se desea realce y escote, la mejor elección son los redondos.

En cuanto al tamaño del implante, este no depende solo de la medida deseada, sino de la proporcionalidad con el tórax y la estructura corporal.

Utilizar un implante mayor al que puede soportar la piel o el tejido incrementa el riesgo de caída precoz y complicaciones.

Elasticidad de la piel y tejido mamario

Lo segundo, y más importante todavía, es la elasticidad de la piel del pecho: una piel fina y poco elástica limita el uso de implantes voluminosos por el riesgo de estrías y pérdida de soporte.

En estos casos, se recomienda reducir el peso (B-Lite) o el volumen, y prever revisiones a medio y largo plazo.

El tejido mamario existente también influye en el resultado visual final, así como en el tacto, sobre todo en casos de mastectomía previa.

Salud general y estilo de vida

La salud de la paciente también determina la elección del implante de mama. Así, las personas con antecedentes de enfermedades autoinmunes, infecciones o problemas de cicatrización, deberán optar por materiales o intervenciones menos invasivas.

De la misma forma, las deportistas o personas muy activas necesitan implantes ligeros, ergonómicos o de menor volumen para evitar molestias y desplazamientos.

Si este factor no se tiene en cuenta, pueden surgir dificultades para la integración del implante y para el confort diario.

En todo caso, la elección final se basa en el diálogo entre el paciente y el equipo médico, fijando unas expectativas realistas en las que se contemplen las posibles limitaciones anatómicas.

No considerar todos los factores individuales puede provocar complicaciones médicas posteriores, por lo que es requisito imprescindible que el procedimiento lo realicen profesionales sanitarios cualificados.

En este sentido, el Máster en Medicina Estética de CEMP te permite ampliar conocimientos en este ámbito, a través de módulos como los siguientes:

  • Anatomía corporal.
  • Fotografía y Morfometría.
  • Estética corporal.

En definitiva, y como hemos visto, resulta imprescindible conocer a fondo los distintos tipos de implantes mamarios para así elegir la opción más adecuada para cada paciente.