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Fisioterapia

¿Por qué es importante la psicología en la consulta del fisioterapeuta?

José Barcia

22 de junio de 2021

Redactado por José Barcia Tuccelli

Vivimos tiempos en los que el estrés aparece en cada esquina. Un concepto en boca de todos y que a cualquiera de nosotros nos podría alcanzar si no contamos con las herramientas oportunas para lidiar con ello.

El estrés, aunque es una respuesta que de inicio nos ayuda a adaptarnos a nuestras circunstancias, puede llegar a resultar tóxico, perjudicial, cuando se convierte en un problema crónico. Si esta situación llegase a producirse, la persona que lo padezca experimentará diferentes perjuicios, malestares o/y sufrimientos mostrándose con ello el concepto de lo psicosomático.

Si nos vamos a lo que nos dice el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua encontramos con que psicosomático sería aquello “que implica o da lugar a una acción de la psique sobre el cuerpo o al contrario”.

Estamos frente a una realidad global de nuestra naturaleza humana en la que no existe una diferenciación funcional entre el cuerpo y la mente, sino una experiencia compartida en la cual cualquier padecimiento psicológico repercutiría de una forma o de otra en lo físico, y viceversa. Estamos hablando de salud con mayúsculas.

El fisioterapeuta es por definición un profesional que se dedica a intentar que sus pacientes obtengan o recuperen los mayores niveles de calidad de vida y de bienestar posibles, la búsqueda de la salud debería de guiar a cada una de sus intervenciones, y por ello, debe de conocer y saber actuar frente a lo psicosomático.

 

¿Cómo puede utilizar un fisioterapeuta el conocimiento relacionado con lo psicosomático en su consulta?

Una vez que el profesional de la salud reconoce la importancia de esta realidad, deberá de permanecer atento a su presencia en aquellas personas con las que esté tratando. 

Así, lo primero será respetar que está delante de un individuo que está pasando por una situación de adversidad, y que por ello está padeciendo algún tipo de molestia, disfunción o lesión. 

  • Atenderá la singularidad de esa persona, no la generalidad de una lesión tipo. 
  • Se interesará por la experiencia emocional, cognitiva, vital, que está condicionando su bienestar y no tanto por aplicar de manera protocolaria los pasos establecidos para atender a la lesión que presenta. 
  • Reconocer a la persona frente a la lesión que carga implicará un cambio de enfoque y de actitud muy beneficioso tanto para el paciente como para el profesional de la fisioterapia. Para el paciente porque se sentirá atendido, y para el profesional porque le abrirá perspectivas de tratamiento.

Pero, ¿de qué tipo de trastornos estaríamos hablando?

Dentro del largo listado de disfunciones de tipo psicosomático nos podemos encontrar con:

  • fatiga crónica.
  • Dolor crónico.
  • Insomnio.
  • Cefaleas.
  • Colon irritable.
  • Fibromialgia.

Existen muchos más trastornos relacionados y que tendrá que atender el fisioterapeuta en su consulta. 

El profesional deberá de permanecer atento a cómo el sufrimiento psicológico está pudiendo interferir en el buen funcionamiento físico, y también al cómo la lesión o el padecimiento físico está dañando la salud mental de su paciente, de la persona que se ha puesto en sus manos con la expectativa de mejorar de su estado, un estado que está mermando su bienestar.

Un ejemplo claro de lo que estamos diciendo y que cualquiera de nosotros puede comprobar en sí mismo es cuando un problema que está secuestrando nuestros pensamientos y emociones, del que no podemos alejarnos, termina generando tal tensión muscular que comienzan a manifestarse dolores, que si no son tenidos en cuenta, se convertirán en lesiones. 

 

Importancia de la escucha activa en la psicología del fisioterapeuta

Nuestro organismo nos quiere mostrar algo y lo hace a través de los síntomas, solamente hay que saber escuchar. Hablamos de la empatía, de la escucha activa.

Un diccionario nos dirá que la empatía es la “participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona”. 

Participación afectiva, el ser capaces de comprender tan bien la experiencia que está pasando otra persona que podríamos percibir que la compartimos, que, de alguna manera, somos capaces de formar parte de ella; por supuesto no como actores principales, pero tampoco como meros espectadores. 

Una comprensión profunda de aquello que nos está expresando, de aquello que nos quiere comunicar, y que explicaría el por qué su organismo está sufriendo un daño. La escucha activa es una herramienta, una forma de situarnos frente a la persona que nos está comunicando su experiencia. No se trata únicamente de oír, no se trata de escuchar para darle una respuesta rápida, no se trata de ofrecerle una opinión ni de valorar lo que nos está contando, es mucho más. 

La escucha activa centra la atención en el paciente, en aquello que nos está expresando más allá de sus palabras. Lo que nos dice con sus gestos, con su ocupación del espacio, con aquello que parece que se resiste a decir, con su emoción. Este tipo de escucha habla de la implicación del profesional en tratar de ayudar a su paciente, dedicarle tiempo de calidad

La psicología nos devuelve a las personas frente a sus lesiones. La rutina de la atención cuantificada nos aleja de la salud como concepto integral. 

El fisioterapeuta es un profesional que, como su propia denominación indica, ofrece terapia, por tanto tratamiento. Para que sea considerado como tal, tendrá que obtener resultados, deberá de beneficiar al paciente. Eso se logrará desde el respeto por la persona, por lograr que su paso por la consulta haya sido una gran decisión. 

 

¿Cuánta importancia tiene esto en la actualidad?

Comenzamos este texto hablando de la presencia del estrés en nuestro tiempo y en nuestras sociedades. Una sobrecarga que nos viene acompañando desde hace muchos años y que nos muestra una relación poco equilibrada con nuestros problemas, con nuestras circunstancias, con las dificultades del día a día, con nuestra cotidianidad, pero por supuesto también con eventos específicos, episodios que cada cierto tiempo pueden aparecer y condicionar nuestra vida de forma más o menos contundente. ¿Qué decir del COVID-19?

La Pandemia que venimos padeciendo como sociedad y como individuos vinculada a la aparición en nuestra vida y en nuestro vocabulario del coronavirus, nos está afectando en nuestra percepción de bienestar, en nuestras expectativas personales y grupales, en cómo contemplamos el futuro, ha cambiado la manera de entender la vida y las relaciones, las ha condicionado y no sabemos todavía cómo van a ser cuando esta situación se equilibre. 

La incertidumbre está resultando un peso muy grande en la salud de las personas, un estado que cada uno vivirá de forma particular, pero que sin duda está visitando la consulta de los fisioterapeutas, y lo seguirá haciendo.

Un evento tendrá como resultado un nivel u otro de estrés dependiendo de la interpretación que cada uno de nosotros hagamos acerca de ello. Emergerá de la relación entre: 

  • Las demandas potencialmente estresantes del entorno.
  • Las características personales relevantes.
  • Las herramientas que la persona considere que tiene para afrontar esa realidad.

Así, frente a una misma situación habrá personas que reaccionen de una manera, y sin embargo habrá otras que lo hagan de forma totalmente distinta. 

Parte de ello tendrá que ver con el cómo es esa persona, con su perfil de personalidad, con sus patrones habituales de comportamiento, con sus experiencias y aprendizajes, con su entorno socioeducativo, con su cultura, etc. Tendrá un peso indiscutible el cómo percibe esa realidad. Percibir tiene que ver con la aplicación de filtros para la interpretación de aquello que esté sucediendo.

Las características del evento en sí van a condicionar al individuo pero no van a poder explicar por sí solas su respuesta conductual. 

El profesional de la fisioterapia, si pone en valor lo que le puede aportar la psicología, aprenderá a guiar a su paciente de la mejor manera para que esa percepción acerca de lo que está pasando se enfoque más en las luces que en las sombras. 

El fisioterapeuta, en este ejemplo, por supuesto que no va a eliminar al coronavirus pero sí va a poder contribuir a la mejora integral de la persona ofreciéndole una experiencia más positiva, le ayudará a reducir su sufrimiento.

 

¿Cómo puede un fisioterapeuta mejorar sus habilidades frente a esta importante realidad?

El fisioterapeuta no es un psicólogo ni lo debe de ser, pero sí es un profesional que tendrá que saber atender esta realidad, y por ello, es importante que valore de forma continua su nivel de preparación y la necesidad de actualización en todos aquellos campos que se abran y que le ayuden a tener un mejor resultado profesional.

La mejor manera de indagar en este tipo de conocimientos y poder aprovecharlos a nivel práctico serán los cursos de formación, dentro de los cuales, una vez que ya contamos con base de conocimientos y experiencia, serán los máster y posgrados

El profesional, cuando ya lo es, cuando está trabajando y debe de compaginar sus horas de consulta con sus estudios agradecerá una metodología flexible y adaptada, una forma de afrontar sus objetivos que tenga en cuenta sus posibilidades, que le respete y que le ayude a sacar el mayor rendimiento a su tiempo, es por ello, que las propuestas telepresenciales, la formación a distancia está recibiendo tanta atención y disfruta de tan buenos resultados.

 

¿Qué hacer entonces?

La respuesta a esta pregunta la tendremos cada uno de nosotros. Dependiendo del nivel de interés que tengamos en el conocimiento de nuevos campos, del empeño que nos caracterice en la búsqueda de los objetivos que nos hayamos marcado, y del valor que le demos a nuestra profesión en nuestra identidad, así podremos tomar las decisiones oportunas.

Sea como sea, la salud es mucho más que la ausencia de enfermedad, y por eso tendremos que buscarla más allá de lo que nos ofrezcan las pruebas diagnósticas y la tecnología. La psicología es una herramienta muy útil y apropiada.

Las personas somos nuestra experiencia vital, una experiencia que nos puede llegar a dañar, pero que también puede ser reconducida en beneficio de nuestro bienestar.

La salud es un camino que todos queremos recorrer.

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