El dolor neuropático central es una aflicción compleja y persistente que, a diferencia de otros tipos de dolor, no responde a tratamientos convencionales.

En este artículo veremos cómo suele tratarse esta tipología de dolor crónico, y con qué técnicas, que van desde los enfoques farmacológicos y fisioterapéuticos hasta las terapias psicológicas.

Pero, antes de nada, es imprescindible abordar la cuestión de si el dolor neuropático central puede curarse de forma definitiva o no.

¿Tiene cura el dolor neuropático central?

A día de hoy, no existe una cura definitiva para el dolor neuropático central. Esto se debe a diversos factores, que lo hacen extremadamente complejo:

  • Por su origen en el sistema nervioso central: al originarse por lesiones o disfunciones en el cerebro o la médula espinal, quedan afectadas estructuras neurológicas a las que es difícil acceder.
  • Por los cambios neuroplásticos que ocasiona: la lesión inicial desencadena cambios adaptativos en múltiples niveles del sistema nervioso, y revertirlos es prácticamente imposible.
  • Por sus mecanismos fisiopatológicos complejos: involucra mecanismos que todavía no se comprenden por completo, como son la generación ectópica de impulsos, la sensibilización central o la reducción de la modulación inhibitoria.
  • Por su alta variabilidad entre pacientes: las causas y manifestaciones del dolor neuropático central varían entre individuos, lo que dificulta enormemente el desarrollo de tratamientos universales.
  • Por su naturaleza multifactorial: el dolor neuropático central tiene componentes físicos, psicológicos y emocionales interrelacionados. En consecuencia, requiere un enfoque terapéutico multimodal complejo para el que todavía no existe suficiente investigación.

A pesar de todo ello, contamos con diversas opciones terapéuticas que pueden ayudar a manejar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Principales tratamientos para el dolor neuropático central

Para tratar el dolor neuropático central se realiza un abordaje multidisciplinar que combina farmacoterapia con otro tipo de tratamientos:

Antidepresivos

Los antidepresivos actúan modificando la percepción del dolor en el cerebro. Su impacto en el día a día de los pacientes con dolor neuropático es muy positivo:

  • Reducen la fatiga asociada al esfuerzo constante por manejar el dolor.
  • Recuperan movilidad debido a la reducción del dolor percibido en los movimientos físicos.
  • Disminuyen los síntomas depresivos que suelen acompañar a esta condición.

En conjunto, estas mejoras les permiten recuperar actividades cotidianas y ganar calidad de vida.

Antiepilépticos

Los fármacos antiepilépticos se utilizan para disminuir la excitabilidad neuronal y estabilizar las señales nerviosas anómalas que causan el dolor.

Gracias a esto, los pacientes consiguen:

  • Dormir mejor, ya que estos fármacos también tienen efectos sedantes.
  • Reducir la ansiedad generalizada asociada al dolor crónico.
  • Ganar en funcionalidad y poder realizar actividades cotidianas y laborales.

Analgésicos opioides

Los opioides se utilizan en casos de dolor severo para obtener un alivio rápido del dolor, siempre de forma puntual (su uso a largo a plazo desarrolla tolerancia).

Debido a este riesgo, el uso de opioides solo se recomienda en combinación con otros tratamientos no opioides, y siempre bajo estricta vigilancia médica.

Fisioterapia

La fisioterapia ayuda en el manejo del dolor neuropático mediante técnicas de movilización, ejercicios específicos y terapia manual.

Sus efectos son visibles desde las primeras sesiones:

  • Mejora la circulación sanguínea en las áreas afectadas.
  • Se reduce la tensión muscular asociada al dolor crónico.
  • Proporciona mayor flexibilidad articular y rango de movimiento.

Como resultado, la postura y la mecánica corporal mejoran, se reducen los dolores y el paciente puede reducir la dependencia de medicamentos.

Estimulación eléctrica transcutánea (TENS)

La TENS es una técnica no invasiva que utiliza corrientes eléctricas de baja intensidad para estimular los nervios y modular las señales de dolor en la médula espinal.

En la práctica, se realiza mediante la aplicación de electrodos sobre la piel en el área dolorosa o en puntos específicos, durante una sesión de entre 15 y 30 minutos.

La autogestión del dolor es su principal ventaja, ya que los pacientes pueden aprender a usar los dispositivos TENS en casa.

Terapia psicológica

El manejo del dolor crónico, incluido el dolor neuropático central, requiere apoyo psicológico para que el paciente pueda desarrollar sus propias estrategias de afrontamiento.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) y las técnicas de relajación son las que, utilizadas en sinergia, han demostrado mayor efectividad:

  • La TCC modifica los patrones de pensamiento y comportamiento relacionados con el dolor.
  • La relajación reduce la ansiedad y la depresión asociadas al dolor crónico.

Gracias a su combinación, el paciente tiene un mejor manejo de las emociones relacionadas con su enfermedad y ve aumentada su calidad de vida.

Acupuntura

La acupuntura se utiliza como terapia complementaria en el manejo del dolor neuropático.

Consiste en estimular puntos específicos del cuerpo que liberan endorfinas y otros neurotransmisores que pueden reducir la percepción del dolor y el estrés.

No obstante, la eficacia de la acupuntura no es la misma en todas las personas y el alivio del dolor es temporal.

Neuromodulación

La neuromodulación incluye técnicas como la estimulación de la médula espinal o la estimulación cerebral profunda mediante la implantación de dispositivos que envían señales eléctricas.

Su objetivo es:

  • Modular la actividad neuronal en áreas específicas del sistema nervioso.
  • Alterar la percepción del dolor a nivel central.
  • Promover la liberación de neurotransmisores inhibidores del dolor.

Con ella se puede reducir la intensidad del dolor en casos previamente intratables y, sobre todo, posibilitar la realización de actividades que antes eran imposibles debido al dolor severo.

Sin embargo, la neuromodulación es un procedimiento invasivo y, como los opioides, se considera como última opción cuando otros tratamientos han fallado.

Últimos avances en el tratamiento del dolor neuropático central

La investigación en el campo del dolor neuropático busca nuevas formas de aliviar el sufrimiento de los pacientes, y los últimos años han sido testigos de avances prometedores:

  • Parches de capsaicina al 8%: un tratamiento tópico a base de parches que actuarían sobre los receptores TRPV1 para aliviar el dolor.
  • Fotofarmacología: se han desarrollado nuevos compuestos con efecto analgésico que se activan con luz. Pueden inhibir las señales nerviosas de manera localizada y bajo demanda.
  • Terapias génicas: la bioinformática genómica está trabajando en tratamientos que modifican la expresión génica relacionada con el dolor crónico, de forma que podrían abordarse las causas subyacentes del dolor neuropático a nivel genético.
  • Estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS): es una técnica no invasiva que, aplicada sobre la corteza motora, puede proporcionar alivio del dolor en pacientes con lesiones medulares.
  • Estimulación transcraneal de corriente directa (tDCS): aunque menos eficaz que la rTMS, la tDCS ha demostrado cierta eficacia en el alivio del dolor en las extremidades inferiores tras lesiones medulares.

Si quieres formarte en estas y otras formas de tratamiento del dolor, una buena opción es el Máster en manejo y tratamiento del dolor de CEMP, que dedica a ello varios módulos en su temario:

  • Módulo 2: Tratamiento farmacológico del dolor
  • Módulo 3: Tratamiento no farmacológico del dolor
  • Módulo 6: Manejo del dolor en poblaciones especiales

En definitiva, resulta evidente que el dolor neuropático central y otras enfermedades causantes de dolor crónico requieren un tratamiento holístico y multidisciplinar, aplicado por profesionales con la adecuada formación y experiencia.