Si te preguntas qué hacer después de un máster de análisis clínicos, has de saber que no hay una única respuesta.
Al final, los caminos después de cursar una formación superior de ese tipo son muy variados: encontrar oportunidades de empleo en distintos ámbitos, especializarte mediante el FIR, continuar hacia un doctorado, etc.
Si quieres saber cuál es la mejor opción para ti, en este artículo vamos a explicarte qué puertas te abre cada una de ellas y en qué casos puede interesarte una u otra.
Al final, haremos una breve comparativa para que puedas tomar una decisión alineada con tus objetivos profesionales y, sobre todo, con tu vocación.
Qué hacer después del máster en análisis clínicos: opciones de empleo
Al finalizar tu máster en análisis clínicos podrás trabajar tanto en el sector público como en el privado.
Así, los hospitales, los laboratorios clínicos y los centros de investigación suelen necesitar personal cualificado para distintas áreas de especialización, por lo que la oferta es variada.
Las que ofrecen más salidas laborales suelen ser las siguientes:
- Bioquímica clínica: puedes trabajar realizando y validando pruebas bioquímicas para diagnosticar enfermedades, controlar tratamientos o participar en equipos multidisciplinares de investigación. Entre los puestos habituales destacan los de analista clínico, supervisor y responsable de control de calidad.
- Microbiología: el trabajo en laboratorio de esta área se centra en la detección de microorganismos en muestras clínicas. También puedes acceder a puestos de técnico de calidad en industria alimentaria o farmacéutica.
- Parasitología: se centra en el diagnóstico de enfermedades parasitarias. Donde más oportunidad existe es en investigación biomédica o en programas oficiales de vigilancia epidemiológica.
- Inmunología: esta especialización laboral consiste en procesar y analizar muestras relacionadas con enfermedades autoinmunes, alergias y trasplantes. Los roles de técnico de laboratorio, de especialista en autoanticuerpos y de gestor de calidad están muy demandados.
- Radiofarmacia: se trata de un área con muy buena proyección, que gira alrededor de la producción, el control y la dispensación de radio fármacos.
Además, también podrías dedicarte a la realización de ensayos clínicos o al desarrollo de protocolos de salud pública.
Formación Sanitaria Especializada (FIR) como opción profesional
El FIR (Farmacéutico Interno Residente) es la vía reglada oficial para formarse y acreditarse para ejercer en determinadas especialidades relacionadas con la Farmacia: farmacia hospitalaria, radiofarmacia, inmunología, microbiología, etc.
El principal atractivo del FIR es que facilita progresar y obtener reconocimiento profesional en funciones de mayor responsabilidad, tanto en la salud pública como en la privada.
Se accede mediante un examen nacional que combina pruebas teórico-prácticas y, tras conseguir plaza, se realiza la residencia remunerada en hospitales y laboratorios.
En general, las opciones más atractivas a las que te permite dedicarte el FIR son las relacionadas con:
- Optimización de tratamientos farmacológicos: podrás participar en la optimización de terapias individualizadas y guiar el uso racional de medicamentos en grandes hospitales y centros de referencia.
- Investigación biomédica: con el FIR tendrás acceso a numerosos proyectos de investigación, tanto de diseño y desarrollo de ensayos clínicos, como de exploración de nuevas terapias y tecnologías diagnósticas.
- Gestión clínica: con la residencia del FIR puedes optar a puestos de gestión de laboratorio, coordinación de equipos de trabajo o dirección de servicios, asumiendo funciones de gestión y docencia junto a la labor asistencial.
Ten en cuenta que el FIR puede durar entre 2 y 4 años según la especialidad. Por supuesto, tras obtener el título oficial, podrás trabajar en la Administración Pública, algo que no es posible únicamente con un máster en análisis clínicos.
Estudios de doctorado después del máster en análisis clínicos
El doctorado es la opción perfecta para quienes aspiran a una carrera orientada a la investigación y la docencia universitaria.
Estos estudios ayudan a desarrollar las competencias científicas necesarias para participar en proyectos científicos europeos y españoles, además de ser la vía de entrada a líneas de investigación punteras (como el estudio de biomarcadores o la genómica para el desarrollo de medicamentos).
Una vez superado el proceso, obtendrás el título de Doctor, que reconoce internacionalmente tu formación investigadora. Además, tiene otras ventajas:
- Acredita la capacidad para diseñar y desarrollar proyectos de investigación.
- Abre opciones laborales en universidades, institutos científicos y empresas de I+D.
- Facilita el acceso a becas, contratos postdoctorales y redes internacionales de colaboración.
- Permite dirigir trabajos de fin de máster o grado.
- Aporta prestigio profesional y la opción de optar a puestos de responsabilidad en el ámbito académico, sanitario o industrial.
El doctorado también puede mejorar tu empleabilidad tras haber cursado un máster en análisis clínicos, sobre todo en sectores estratégicos de la industria farmacéutica, biotecnológica y sanitaria.
Conclusión: ¿empleo directo, FIR o doctorado?
Después del máster en análisis clínicos, elegir entre empleo directo, FIR o doctorado depende de tus metas profesionales y la responsabilidad que buscas asumir.
A modo de resumen, esto es lo que puedes esperar de cada uno de los caminos que hemos visto:
- Empleo directo: es la opción más rápida para incorporarte al mercado laboral en hospitales, laboratorios públicos y privados, industria y centros de investigación. No tendrás tanta responsabilidad inicial, sino que irás adquiriendo experiencia práctica y progresando con el tiempo.
- FIR: es tu vía si buscas especialización y mayores salidas profesionales en entornos hospitalarios, así como ocupar roles relacionados con la investigación y la gestión sanitaria en el ámbito público.
- Doctorado: se trata del camino académico y científico para dedicarte a la investigación avanzada, acceder a la docencia superior y liderar proyectos científicos de vanguardia. Es la mejor opción si apuestas por una trayectoria universitaria o en I+D.
En cada caso, conviene valorar tus propios intereses profesionales, vocación y expectativas a largo plazo antes de decidir.
En este sentido, la realización de un periodo de prácticas como el que se ofrece en el Máster de Análisis Clínicos de CEMP, te permite trabajar en un entorno real y conocer de primera mano el sector, por lo que te será más fácil tomar una decisión.
Además, ten en cuenta que este máster va acompañado de un plan de empleabilidad que tiene como objetivo ayudarte a definir tus metas laborales.
De este modo, decidir qué hacer después del máster de análisis clínicos te resultará mucho más sencillo.



